Barack Obama y la Argentina: “es negro y nada más”
20 Enero, 2009
Tras una suerte de período vacacional en el blog y a menos de tres horas de la asunción de Barack Obama como presidente de USA, estas líneas vienen a llamar la atención de los argentinos en torno a qué implica, como país de América que somos, que un afroamericano –el primero en la historia de los EE UU– ocupe la primera magistratura.
Si uno busca en Google obama argentina, lo primero que sale es lo único que el flamante presidente de USA a dicho respecto de nuestro país: “los Estados Unidos son sólo un vecino y todos los otros países, como Brasil, México, Argentina y Chile, tienen contribuciones importantes que aportar”, reproducen uniformemente los diarios del país… o sea, no dijo absolutamente nada.
Algunos dicen que el estilo de Obama se parece mucho al de Reagan en la medida que deja a los expertos del gabinete ocuparse de los asuntos que le competen. En otras palabras, no estaría en Obama la tendencia que vemos en nuestro país al “caudillaje”, en el que muy a menudo los ministros (secretarios, en USA; y a mi modo de ver, mejor técnicamente denominados) son simples títeres del cacique y sin importar si son científicamente idóneos para el cargo que ocupan o el parecer que tengan al respecto (en el caso que sean idóneos, claro está), se dedican a ejecutar las órdenes impuestas por su “superior”.
Si las cosas van a suceder como los expertos aseguran y Obama delega en los secretarios el ejercicio de lo que a cada uno le compete –obviamente bajo su supervisión–, entonces hay que ver qué secretarías son importantes para Argentina y quiénes las ocupan… En USA, la política exterior es orientada por tres personas: la secretaria de Estado, el secretario de Defensa y el consejero para la Seguridad Nacional.
Hillary Clinton, Robert Gates y James Jones, respectivamente (1). Además, el vicepresidente electo Joseph Biden fue durante muchos años presidente de la comisión de asuntos exteriores del Senado, Obama lo considera una autoridad en la materia y, como dato de color, consignamos que “ha apoyado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, votó en favor de la fracasada reforma migratoria hace unos dos años, copatrocinó el proyecto de ley sobre la Iniciativa Mérida y votó favorablemente la construcción del muro fronterizo” (2). Tampoco olvidemos que desde el Senado votó a favor de la guerra de Irak y que la Iniciativa Mérida es un plan de ayuda contra el narcotráfico que, básicamente, le dice a las naciones de Centroamérica que la firmaron en qué y cómo gastar el dinero que USA les prestará para luchar contra la droga (en nuestra visión, algo así como una sucursal de la DEA, la agencia de drogas de los EE UU).
Hillary Clinton ya es conocida. Es la esposa del primer mandatario que tuvo tan buenas relaciones con el ex presidente Carlos Menem y que practicó los principios neoliberales de la Economía.
Robert Gates fue director de la CIA bajo el gobierno de Bush padre, pero quizás lo más relevante de este hombre es que también fue el secretario de Defensa de Bush hijo cuando se decretó la guerra a Irak. Desde otro punto de vista, digamos que el secretario de Defensa del presidente anterior es el mismo que el del nuevo presidente.
Por su parte, James Jones fue Jefe de la Infantería de Marina y comandante supremo de la OTAN y enviado especial de EE UU para temas de seguridad en Oriente Medio. Es un militar de carrera muy respetado en los cuadros, general de cuatro estrellas retirado y amigo del derrotado candidato republicano McCain.
Este muestro de lo que será el gabinete de Barack Obama, sin dudas, no nos deja a los argentinos demasiadas expectativas. La gran mayoría de los actores de la política exterior del flamante presidente afroamericano no se ha ocupado demasiado de la Argentina y, para peor, han conducido numerosos enfrentamientos armados en el exterior cuando su país se ve amenazado.
Nos preguntamos, en este contexto, si realmente Obama no dijo algo al referirse a la Argentina cuando deslizó que tenemos “contribuciones para aportar”. Pareciera entonces que lo único nuevo de Obama, como alguien dijo por ahí, es que “es negro y nada más” (3).
Lo que obviamente se refuerza con la idea de que en USA la política es manejada exclusivamente por un establishment elitista y reducido, idea reflejada en el pobrísimo porcentaje de voto en relación a la población total del país, aún en estas útimas elecciones (4).
Más allá de todo esto y como colofón, Barack Obama tiene el doble de índice positivo en nuestros país,que el matrimonio K. Como dice Rosendo Fraga, “Cristina Kirchner podía pensar, con razón, que una foto con Bush le restaba votos, pero ahora es evidente que una con Obama se los suma” y que Cristina visite Cuba en el momento que Obama asume, cuanto menos, demuestra que no quiere sumar; ni con USA, ni con la Argentina.
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Notas.
(1) http://www.clarin.com/diario/2008/12/01/elmundo/i-01813421.htm
(2) http://www.jornada.unam.mx/2008/08/24/index.php?section=mundo&article=029n1mun
(3) Sonyerick en http://www.forosperu.net/showthread.php?t=35301&page=5
(4) Obviaremos aquí explayarnos sobre nuestra teoría de que si Obama llegó el poder es porque pactó con la élite política estadounidense y que por ello nada hará en perjuicio de la misma; o sea, desechamos de plano cualquier intento de cambio profundo. En esto, coincidimos con Sonyerick.