“Gran Cuñado” (o de cómo la política se viste de payaso)
25 Junio, 2009
En nuestro carácter de delegados de curso en años dorados de secundaria, creíamos que la política era algo noble; una vocación a la que se volcaban los idóneos y los que elegían poner sus energías al servicio de los demás.
Desde luego y como siempre, la vida y el tiempo se ocuparon –en esa magistral tarea de enseñarnos– que la política era todo eso; pero ningún político se hacía cargo.
Y hoy tenemos delante nuestro el mejor ejemplo. Una situación electoral extraña, más bien bizarra, en la que importa más un cómico imitador o una canción con ritmo que una plataforma electoral: ¿acaso –al menos en la provincia de Santa Fe– se han publicado spots con ideas y proyectos claros de campaña? No, más allá de alguna vaga referencia a la coparticipación federal o de la muerte anunciada de la mayoría kirchnerista en el Congreso.
Dice algún anónimo que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”; pues bien. Afinemos la mirilla y observemos la campaña electoral, a ver qué nos dan los candidatos… Canciones pegadizas y un show humorístico con imitadores; que nos parece atinado siempre y cuando no defina un voto, como tememos que ocurre.
Porque es terrible para la república que un elector no vote a un candidato “por que se puso la gorra y no fue a Gran Cuñado”. Ese elector está diciendo qué es lo que quiere en el Congreso, y los políticos lo han entendido bien, por eso basan su campaña en un show de humor y en un spot rítmico. Nada más brindarán, en sustancia, el día de mañana.
Los Estados Unidos de América nunca han sido santo de nuestra devoción; pero más allá de los improperios a la noble política que pueden existir en las tierras del norte, muy cierto es que cobran vital relevancia los debates entre candidatos. Aquí esos debates se los reemplaza o los supera un encuentro del candidato con su imitador en un show humorístico de TV; no sin ridiculizar la noble función de quienes tienen la misión de elaborar las leyes de un país.
No hay ideas, no hay compromiso; sólo pan y circo.
Así estamos. Argentina, 2009.
PD: parece ser costumbre ya, así que lo haremos también: puede ver dónde vota, aquí.