Mosquitos, burocracia ¿y corrupción?
30 Noviembre, 2009
Haciendo caso omiso del tiempo transcurrido, venimos ahora, frente a ustedes, a tomar cartas en un asunto que por estos días se ha vuelto en la ciudad, de público y notorio: los mosquitos.
Insecto molesto si los hay, no conocemos ventaja alguna de dicha forma de vida. Excepto, claro, el de ocupar un puesto privilegiado en la cadena alimenticia de batracios y similares, algo que podría solucionarse con el reemplazo de alguna otra forma de vida que no pique al ser humano y que la ingeniería genética nos regale.
Allá por marzo/abril, cuando el dengue peleaba el puesto nº 1 con la novedosa gripe A, apareció en los medios un señor que propuso fumigar con un compuesto bacteriano que se alimentaba del intestino de las larvas de mosquitos, siendo por tanto inocuo para humanos, otros animales y plantas.
Este brillante hombre, el Dr. Roberto Grau, es investigador del CONICET y docente de la UNR. Explicó que si en quince días se empezaba a fumigar con el larvicida, no íbamos a tener los problemas de sobrepoblación mosquitera que estamos padeciendo. Pero, para ello, la ANMAT debía autorizar su producción.
Nunca más escuchamos del Dr. Grau.
Es dable preguntarse, entonces, qué sucedió con tan ventajosa propuesta. Y es dable suponer, en atención a la cantidad de mosquitos que nos acechan, que el laboratorio sito en la vecina San Lorenzo nunca comenzó a producir el larvicida.
¿Podrá ensayarse entonces, un supuesto de responsabilidad estatal por mora de la Administración? El perjuicio es claro: los insectos nos atacan permanentemente. ¿Qué es lo que detiene la aprobación del larvicida? No debe perderse de vista tampoco, que las tabletas azules, los repelentes, etc., no tendrían un pico de ventas si no existieran tantos mosquitos.
¿Burocracia o mora dolosa de la Administración en conturbenio con los laboratorios fabricantes de tabletas y repelentes?
Nos viene a la mente el artículo 249 de nuestro Código Penal, que reza: “(s)erá reprimido con multa de pesos setecientos cincuenta a pesos doce mil quinientos e inhabilitación especial de un mes a un año, el funcionario público que ilegalmente omitiere, rehusare hacer o retardare algún acto de su oficio.”
Fiscales federales, actúen. Mientras tanto, la tabletita azul en la cajita que se enchufa, ha eliminado satisfactoriamente los más de 30 ejemplares de mosquito que teníamos en el techo.