En nuestro carácter de delegados de curso en años dorados de secundaria, creíamos que la política era algo noble; una vocación a la que se volcaban los idóneos y los que elegían poner sus energías al servicio de los demás.

Desde luego y como siempre, la vida y el tiempo se ocuparon –en esa magistral tarea de enseñarnos– que la política era todo eso; pero ningún político se hacía cargo.

Y hoy tenemos delante nuestro el mejor ejemplo. Una situación electoral extraña, más bien bizarra, en la que importa más un cómico imitador o una canción con ritmo que una plataforma electoral: ¿acaso –al menos en la provincia de Santa Fe– se han publicado spots con ideas y proyectos claros de campaña? No, más allá de alguna vaga referencia a la coparticipación federal o de la muerte anunciada de la mayoría kirchnerista en el Congreso.

Dice algún anónimo que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”; pues bien. Afinemos la mirilla y observemos la campaña electoral, a ver qué nos dan los candidatos… Canciones pegadizas y un show humorístico con imitadores; que nos parece atinado siempre y cuando no defina un voto, como tememos que ocurre.

Porque es terrible para la república que un elector no vote a un candidato “por que se puso la gorra y no fue a Gran Cuñado”. Ese elector está diciendo qué es lo que quiere en el Congreso, y los políticos lo han entendido bien, por eso basan su campaña en un show de humor y en un spot rítmico. Nada más brindarán, en sustancia, el día de mañana.

Los Estados Unidos de América nunca han sido santo de nuestra devoción; pero más allá de los improperios a la noble política que pueden existir en las tierras del norte, muy cierto es que cobran vital relevancia los debates entre candidatos. Aquí esos debates se los reemplaza o los supera un encuentro del candidato con su imitador en un show humorístico de TV; no sin ridiculizar la noble función de quienes tienen la misión de elaborar las leyes de un país.

No hay ideas, no hay compromiso; sólo pan y circo.

Así estamos. Argentina, 2009.

PD: parece ser costumbre ya, así que lo haremos también: puede ver dónde vota, aquí.